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Un singular ejemplar del icónico Audi TT (8N) apareció recientemente en una subasta y despertó el interés tanto de fanáticos de los autos deportivos como de seguidores de la música tropical argentina. Se trata de un Audi TT 1.8T Quattro Roadster 2004 que perteneció al reconocido cantante Leo Mattioli, una de las figuras más influyentes de la cumbia romántica santafesina.

La unidad, que se encuentra en Olivos, provincia de Buenos Aires, tiene apenas 16.080 kilómetros recorridos, una cifra muy baja para un vehículo de su antigüedad.

El Audi TT de primera generación se transformó en un verdadero ícono del diseño automotriz desde su aparición a finales de los años 90. El modelo fue presentado inicialmente como prototipo en el Salón del Automóvil de Frankfurt 1995 y llegó casi sin cambios a producción en 1998. Sus líneas simples, formas geométricas y proporciones compactas lo convirtieron en un referente del diseño industrial.

La historia de esta unidad en particular suma un condimento especial. Según la información disponible sobre su trazabilidad, el auto fue adquirido inicialmente en 2004 por una empresa constructora, que lo utilizó muy poco durante sus primeros años. En 2007 el vehículo pasó a manos de Leo Mattioli, conocido por su fanatismo por los Audi TT. De acuerdo con distintas versiones, este roadster habría sido uno de los últimos autos que compró el artista antes de su fallecimiento en 2011.

El vehículo no habría sido transferido formalmente al nombre del cantante, aunque sí se realizó una denuncia de venta vinculada a él. Durante el tiempo en que estuvo en su poder, el uso habría sido muy ocasional debido a la intensa agenda de giras del músico. Tras su muerte, el automóvil permaneció con su viuda durante más de una década, hasta que en 2022 fue adquirido por el actual propietario directamente a la familia del artista.


Desde entonces, el nuevo dueño asegura haber utilizado el auto muy poco y haber realizado un mantenimiento completo. Según lo informado, se reemplazaron todos los fluidos, se efectuó una revisión general y se cambiaron las cuatro cubiertas, ya que el vehículo todavía conservaba las originales de fábrica. El último service fue realizado en 2025 e incluyó cambio de aceite, filtros y un chequeo integral del sistema mecánico y electrónico.

En cuanto a su estado estético, el vendedor sostiene que el auto mantiene la pintura original de fábrica en toda la carrocería, incluidos los paragolpes. Solo se menciona un pequeño rayón en uno de los laterales del paragolpes trasero, mientras que el resto del vehículo se encuentra sin signos de óxido ni modificaciones respecto a su configuración original.