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Lo que tenés que saber (Lectura Rápida):

  • Alerta nacional: Frente al brote de Hantavirus que activó las alarmas en la Argentina en los últimos meses, se puso en marcha un estudio clave en Catamarca.
  • Liderazgo científico: El proyecto está encabezado por el investigador Ignacio Ferro, referente del Instituto de Ecorregiones Andinas (CONICET), en colaboración directa con el Ministerio de Salud.
  • Vigilancia activa: El objetivo principal del trabajo en el territorio es llevar adelante una vigilancia epidemiológica activa de los posibles reservorios de la enfermedad en el NOA.
  • Foco silvestre: Los científicos aclararon que los roedores que transmiten el virus son silvestres y no ingresan a los cascos urbanos o ciudades.
  • Método de estudio: Se colocan trampas de captura tipo jaula en la naturaleza; una vez anestesiados, a los roedores se les extrae una muestra de sangre para analizar si poseen secuencias de Hantavirus.

El contexto sanitario nacional, marcado por un brote de Hantavirus que encendió las luces de alerta en distintas jurisdicciones del país durante los últimos meses, impulsó el inicio de un abordaje científico estratégico en Catamarca. Un equipo de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), en un trabajo articulado con el Ministerio de Salud provincial, lleva adelante un exhaustivo relevamiento de campo para conocer en profundidad el panorama y la distribución de las poblaciones de roedores que habitan el territorio local.

Esta investigación epidemiológica resulta fundamental para la salud pública de la provincia, ya que permite identificar con precisión qué especies de roedores existen en la región y evaluar los niveles de riesgo reales para la comunidad.

Vigilancia activa sobre los reservorios del NOA

El doctor Ignacio Ferro, investigador referente del Instituto de Ecorregiones Andinas y encargado de encabezar el proyecto, brindó precisiones sobre el propósito de las tareas que se están ejecutando en Catamarca. Al respecto, el especialista detalló que las acciones responden a "una vigilancia epidemiológica activa de los posibles reservorios de Hantavirus, en distintas partes del noroeste argentino".

A diferencia de otras plagas urbanas comunes, el vector de esta enfermedad posee dinámicas de comportamiento muy específicas vinculadas a la naturaleza. “Nuestro trabajo consiste en llegar al lugar natural, porque los roedores que transmiten el Hantavirus o los reservorios de estos, son silvestres, es decir, no entran a las ciudades”, diferenció Ferro al delimitar las áreas de intervención del estudio.

Captura segura y análisis de laboratorio

El procedimiento implementado por el equipo del CONICET combina el rastrillaje geográfico con estrictos protocolos biológicos en el entorno natural. “Buscamos ambientes silvestres, en los cuales ponemos trampas de capturas que son como unas jaulitas donde el roedor entra”, puntualizó el director de la investigación respecto al método de muestreo.

Una vez que el animal ingresa al dispositivo, los profesionales proceden a su manipulación bajo medidas de resguardo tanto para el personal como para el ejemplar. “Una vez capturado se le toma una muestra de sangre (con el roedor anestesiado), que luego se analiza para conocer si tienen secuencias o no de Hantavirus, en este caso”, concluyó Ferro sobre el circuito de diagnóstico molecular. El apoyo logístico y operativo del Ministerio de Salud resulta una pieza clave en esta red de monitoreo, aportando herramientas esenciales para anticipar escenarios complejos y proteger la salud de la población.

Autor: admin